2 paradas en metrópolis excitantes. Hong Kong, el contraste de ver y oler Budismo tan de cerca, la influencia del colonialismo británico y el crecimiento espectacular del "super poder" de China. Un contraste excitante que pedía ser explorado aunque fuera sólo por tres días.
Sydney: Ver el milagro arquitectónico de la Ópera tan de cerca valía la pena la parada antes de continuar hacia Nueva Zelanda. Además estuve muy entretenido observando la multitud de reglas que tienen en las calles: no fumar, no consumir alcohol después de las 10h p.m. en muchas calles, no esto, no aquello... un poquito demasiado. Esto no nos desalentó para probar a explorar otros rincones, como el Jardín Botánico. De todas maneras, como me encantan los callejones y calles pequeñas, en Sydney encontré muchos lugares por los que perderme. Un verdadero placer para nosotros. 
|